¿Cultura Financiera?. Ahorrar, invertir… he ahí el dilema.

Segunda de tres partes        por Ramón Serrano

En la primera parte de esta serie, dijimos enfáticamente que “…la cultura del ahorro se mama.” Me refiero a que si en casa no tuvimos una educación sensible respecto al ahorro, es difícil que ahora que hemos logrado reunir un pequeño —o un gran— capital, logremos enmendar el camino y lleguemos a transformarnos no sólo en ahorradores sino en expertos inversionistas. Difícil, pero no imposible.

Hacer crecer nuestro capital por encima de las ridículas cifras que ofrecen los instrumentos tradicionales puede parecer una tarea hercúlea. De hecho, lo es. Pero cuando se sabe cómo, resulta hasta sencillo y muy gratificante.

Antes de entrar en materia, por favor, le pido que me acompañe en un breve recorrido por los instrumentos tradicionales de ahorro e inversión que los seres humanos normales —como Usted y yo— tenemos a nuestro alcance. No tardaremos mucho y, créame, vale la pena analizarlos desde un punto de vista neutro y con la perspectiva adecuada.

Empecemos por las cuentas de ahorro. Cuando yo era niño, mi cuenta de ahorros me daba algo así como un extraordinario 4% de interés anual. Digo extraordinario, porque eso era equivalente a “algo”. No tenerlo era “nada”Hoy en día, dependiendo del banco en el que haga su depósito, Usted puede lograr algo así como un 2.5%, pero no se olvide de incluir las comisiones y cargos que pueden resultar bastante onerosos.

Ahora bien, si la inflación anual que dice el gobierno que hemos tenido durante los últimos años —y que Usted, y yo, y todo el mundo sabemos que no es la verdadera— es de más del 4%, los expertos dicen que es del doble, y yo digo que se quedan cortos, por lo tanto “invertir” en una cuenta de ahorro no es invertir. Es perder.

Veamos la opción de invertir en los bancos. Nos ofrecen una diversidad de alternativas para “salvaguardar” nuestro dinero y “hacerlo producir”. Por favor no se ría. Eso es lo que nos dicen —y estoy seguro que mucha gente lo cree. Especialmente cuando dicen que “bien invertido”, podemos ganar de un 5 a un 6.2%. Le pido que no se ría porque hay millares de personas que tienen su dinero en los bancos y creen que hacen una buena inversión.

Ahora vienen los bonos. De tesorería o de lo que Usted quiera. De nuevo, por más que se esfuercen, los rendimientos no rebasan las cifras de la inflación, y si lo hacen es por milagro.

Si logra más del 7 o 7.5 % es Usted un héroe.

Alejémonos un instante de las instituciones de ahorro para analizar otras opciones. Veamos las joyas. Usted compra una joya y después la vende, y gana dinero. ¿Cuánto? Nadie lo sabe, especialmente porque cuando quiera venderla, difícilmente encontrará comprador, y si lo encuentra, va a querer darle menos de lo que le costó originalmente. Lo mismo sucede con las obras de arte en las que si consigue un comprador, cuando verdaderamente lo necesite, es
porque la mano del Cielo está sobre su cabeza. Sólo piense en las exorbitantes comisiones de
los intermediarios. Pero siempre le quedará la opción de poner un puesto en el Jardín del Arte y esperar a que caiga un generoso comprador.  Ah, y también está la alternativa de invertir en bienes raíces —con la mismas premisas que en los ejemplos anteriores— o hacerlo en construcción, donde, si le va bien, y el arquitecto no huye a un país en el que no hay extradición, puede recibir alrededor de un 18 o 20% anual, pero tendrá que esperar a que las propiedades se vendan, algo que a veces puede alargarse demasiado.

Bien. Llegamos a las Casas de Bolsa. Aquí puede lograr una mejor tasa de retorno, incluso pagando las comisiones correspondientes —que no son nada baratas— y por ahora lograr ingresos hasta por un 15 o 17%, dependiendo de la habilidad de su bróker y de la forma en que Usted elija y arme sus portafolios de inversión. Ah, y si es un portafolio “agresivo” puede lograr un poco más, pero la palabra “riesgo” le estará dando vueltas en la cabeza sin dejarle dormir.

¿Qué sigue? Usted ya lo adivinó. Invierta por su cuenta en acciones; aprenda a comprar y vender en la Bolsa y duplique las cifras que le ofrecen hasta ahora. Duplíquelas o triplíquelas. Dependerá de cuánto tiempo y conocimientos invierta en la materia. Si, por ejemplo, toma un curso de profesionalización en tradingAIPT, y empieza a invertir en la Bolsa de Nueva York, siguiendo consciente y consistentemente los conocimientos adquiridos, sabemos que obtendrá dividendos muy atractivos, digamos del orden de un 30 a un 40% de lo que invierta. Y si no quiere hacer trading por su cuenta, conviértase en un experto y asesore a sus “asesores”. Verá cómo sus rendimientos se incrementan notablemente.

Dejemos para la siguiente y ultima parte el análisis de los rendimientos que puede obtener mediante un curso intensivo de trading AIPT. Le prometo que seráde su agrado.

Continuará…

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